Un té en el Sahara

Hola bellezas feliz de saludarlos, no se me ha olvidado que estaba pendiente de compartirles mi super experiencia en el majestuoso Desierto del Sahara, Marrakech y sus alrededores. Les puedo comenzar contando que este verano fue verdaderamente increíble y lleno de aprendizajes, este viaje en particular lo realice con mi esposo, el Gordo que me apoya en todas mis aventuras se montó en ese «camello» y juntos emprendimos el viaje hacia el desierto, pero no todo lo que brilla es oro, porque llegar hasta allí fue un completo desafío.

Nuestro aventura comenzó en España, llegamos a Madrid por cuestiones mías de trabajo, allí estuve cubriendo la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid que fue espectacular, pero luego del glamour de las pasarelas pasamos al contraste de la mística Marruecos, era un viaje que teníamos programado hacer en nuestra lista de destinos y lo logré organizar gracias a la guía española Anabel Azul su cuenta en instagram @azulbereber cuando llegamos a Marrakech, conocida como la capital turística de Marruecos, nos quedamos en un lindo Riad (en árabe) en la Medina (casco antiguo de la ciudad) es un estilo de casa o palacio tradicional marroquí con un jardín o patio interior, allí nos quedamos un anoche para al día siguiente partir hacia el desierto del Sahara. Les cuento que de las cosas que más me gustaron fueron los desayunos y el café marroquí, aunque debo decir que su costumbre es de tomar mas té que café y tomar té es todo un arte para ellos, la tradición beréber cuenta que mientras se sirve el té con su tradicional tetera metálica junto con la comida, este debe sacar espuma sino no pasarás la prueba, su sabor es delicioso y lo toman como agua, a toda hora.

Emprendimos nuestro camino hacia el desierto pero el calor en pleno verano llegaba hasta los 50 grados, yo les recomiendo que si tienen en mente ir, preferiblemente que sea en invierno, pasamos por diferentes pueblos conociendo un poco mas acerca de la cultura, sus costumbres, parábamos a comer comida típica marroquí con muchas especies, los baños en muchos lugares son de letrina, así que les recomiendo llevar ropa cómoda, mucha agua para hidratarse y una pashmina para cubrirse del calor.

Nuestro guía era un marroquí, musulmán que oraba cada cierto tiempo, con buen sentido del humor, el camino se hizo largo aproximadamente 12 horas en un auto, esta parte del paseo si fue un poco tediosa, vimos mucha pobreza al rededor lo cual nos hizo ver la vida desde otra perspectiva valorando cada segundo, momento, bendición y comodidades que a veces damos por hecho que las vamos a tener siempre y que muchos no las tienen.

Después de pasar por la Garganta del Dadés, con una vista impresionante a otro nivel, llegamos finalmente al Desierto del Sahara, allí nos encontramos con nuestros amigos los dromedarios un camello arábico de una sola joroba los responsables de nuestro viaje durante treinta minutos viendo el atardecer más espectacular admirando las dunas al lado del amor de mi vida, mejor dicho que más podía pedir, el recorrido fue mágico hasta llegar al campamento donde pasaríamos nuestra noche en el desierto, un ten espectacular donde la cantante Madonna celebró sus 50 años, la decoración, comida y servicio del campamento fue muy especial, con todas las comodidades hasta el wifi servía de maravilla, aunque debo decir que cuando cayó la noche el calor se apoderó de nosotros.

En el Desierto me convertí en toda una experta del te marroquí, mientras aprendíamos de la cultura árabe y los nativos beréber definitivamente un viaje para recordar por todo el aprendizaje que tuvimos en esta experiencia.

Besos desde Africa bellezas desérticas, nos leemos en la próxima.

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